No sabía si escribir este artículo o no, porque parece que si hablas de sosteniblidad te estás subiendo al carro. Pero no, no me subo al carro.
Y si sigues leyendo hasta el final sabrás por qué 😉.
No me lo digas, lo sé, sé que palabras como turismo sostenible, impacto medioambiental, digitalización o España vaciada, resuenan como una cantinela cansina de la que ya pasamos olímpicamente porque a muchas personas ya no le transmiten absolutamente nada. Se han prostituido y cuando las utilizas hablando de tu proyecto de tu empresa… suenan a vendehumos.
Y hoy, sin ser el día de… nada, he decidido escribir sobre este tema, publicando así un artículo que hace ya mucho mucho tiempo, tenía en mis notas
Empecemos:
Cuando era pequeña…
Me gustaba David el gnomo. Veía los dibujos, eran mis favoritos. 📺
Quería ser bióloga. En el insti ya se empezaba a hablar de contaminación, reciclaje y efecto invernadero. ♻️
Tenía claro que yo debía hacer algo por el planeta. 🌍
Y empecé a hacerlo.
Lo primero fue, embarcar a toda mi familia en el proyecto de reciclar.
Vivía en un pueblo de 3.000 habitantes (ahora son bastantes menos 🙁). Obviamente a inicios de los 90 todavía no había contenedores de reciclaje. Con lo que era muy complicado dar esos primeros pasos para ayudar al planeta.
📦Cada vez que mis padres iban a la capital a hacer miles de gestiones y papeleos…yo les daba una tarea más: les llenaba el coche con una caja de considerable tamaño donde habíamos acumulado todo el papel reciclado.
Y el papel era mucho porque mi madre tenía una papelería y las fotocopias que hacíamos y salían mal se tenían que tirar, pero no estaba dispuesta a que terminaran en la basura. Así que en cada viaje, introducían la inmensa caja religiosamente en el Citröen BX de mi padre (color naranja butano por cierto, mira que era feo😅) y nunca dijeron nada.
No me dijeron: “eso es una tontería” o “menudo estorbo” o “no tendremos tiempo”…
La cargaban religiosamente y supongo que la tirarían en el lugar adecuado🙏🏼 (mi madre siempre me ha dicho que sí, así que no hay más que hablar)
Y como la conciencia ecológica estaba tan dentro de mí.
… Decidí que tenía que escribir a Greenpeace ♻️ para preguntarles qué podía hacer por el planeta una niña de un pueblo perdido de la Mancha. A lo que la ong muy amablemente me contestó enviando un documento de suscripción para asociarme y pagar la cuota.
Yo me quedé… chof 🥹.
Me esperaba una respuesta en plan: necesitamos niñas comprometidas como tú que quieran luchar para salvar nuestros bosques animales y océanos.🗣️
Pero no, la respuesta fue algo más fría y práctica.
Durante muchos años seguí buscado la manera de conseguir que mis acciones diarias de concienciación medioambiental no se redujeran a mi círculo familiar.
Cuando me fui a estudiar a la universidad, amplié mi círculo y animé a mis compañeras de piso a que también empezáramos a reciclar en nuestro piso de estudiantes y me para mi sorpresa… también me siguieron el rollo. y empezamos a separar y a reciclar.
Ellas, al igual que en mi casa, nunca pusieron pegas.
Años después una de mis grandes amigas de esos inicios fuera de casa, Encarni de Esquemática escribió este párrafo en su libro donde contaba, cómo vivir juntas le había influido en su conciencia ecológica. Y aparecer en un libro es muy guay 😎


Y la vida siguió y estudié Turismo y no Biología.
Y seguí pensando en cosas para mejorar un poquito este planeta con mi grano de arena a través de mi profesión. La inquietud estaba dentro de mi, y siempre me ha acompañado por eso asistía a cursos, seminarios y ponencias sobre turismo, desarrollo sostenible, ODS (objetivos de desarrollo sostenible), etc,
Han pasado 30 años desde que empecé a reciclar por primera vez y desde que escribí aquella carta a Greenpeace. La conservo (este verano la busqué en mi habitación del pueblo en el armario en que guardo apuntes y libretas de adolescente aunque no la encontré. Aparecerá. Seguro)
Mirando ahora con la perspectiva del tiempo… todo tiene sentido.
Y es que aquello que rondaba mi cabeza ha quedado reflejado hoy en un logo que dice mucho, al menos para mí. Es el sello Biosphere que acredita a aquellas empresas que tienen un compromiso de verdad con la sostenibilidad y es el primer paso para decir que Turismo, Visitas guiadas, caravaning y pueblos van de la mano hacia la sostenibilidad.
Por eso hoy anunciamos que TourEliges ha conseguido el compromiso Biosphere con el que nos comprometemos a conseguir en tiempo récord el sello que certifique que nuestro proyecto de consultoría turística apuesta de verdad por eso que ahora está de moda y en el que ya creía hace muchos años: la sostenibilidad, la ecología o simplemente cuidar y cuidarnos de este lugar en el que vivimos.

Con este nuevo paso hacia el turismo sostenible seguimos ayudando a las personas que trabajan en turismo en dos que nos encantan y hacemos con mucha ilusión:
Porque un turismo diferente es posible y porque si lo crees, lo creas.
Si tu visión del turismo es como la nuestra. Podemos hablar 20 minutos y nos tomamos un café online. Contacta aquí para reservar sesión: https://toureliges.com/contacto/

Podemos estar en contacto vía